El síndrome de la clase turista, o trombosis del viajero, es la formación de un coágulo en las venas de las piernas por pasar muchas horas sentado y quieto en un viaje largo.
Doce horas de vuelo por delante. Te abrochas el cinturón, llega la cena, ves dos películas y das una cabezada con la cabeza apoyada donde puedes. Al aterrizar, los zapatos entran un poco peor que al salir y las piernas piden un paseo. Para casi todo el mundo, la historia acaba ahí.
En algunas personas, sin embargo, esas horas de quietud pueden terminar en un coágulo. No es lo habitual, y aun así merece la pena saber quién tiene más papeletas, qué señales vigilar y qué hábitos ayudan en los vuelos largos. Vamos a verlo con calma.
¿Qué es el síndrome de la clase turista?
Es el nombre popular de la trombosis venosa profunda ligada a los viajes: un coágulo de sangre que se forma en las venas profundas de las piernas por la falta de movimiento y el poco espacio del asiento durante un trayecto largo en avión, tren, autobús o coche1.
Para entender por qué pasa, piensa en un arroyo y en una charca. El agua que corre se mantiene viva; la que se queda quieta... se estanca. La sangre de las piernas vuelve hacia el corazón gracias, sobre todo, a los gemelos: cada vez que das un paso, el músculo de la pantorrilla se contrae, aprieta las venas y empuja la sangre hacia arriba. Sentado y sin moverte durante horas, esa bomba se queda parada, la sangre circula más despacio, y eso favorece que se forme un coágulo2. Si te interesa cómo funciona ese camino de vuelta, lo contamos en el post sobre cómo mejorar la circulación sanguínea en las piernas.
La razón por la que se vigila es que ese coágulo puede soltarse y llegar hasta los pulmones, lo que se conoce como embolia pulmonar2. Es poco frecuente, y por eso mismo conviene conocer las señales antes que nada.
¿Sabías que el nombre se acuñó en 1977?3 Se popularizó cuando, con el auge de los viajes en avión a finales del siglo XX, se vio que aumentaban los casos de trombosis en vuelos largos en clase turista. Con el tiempo se ha comprobado que le puede pasar a cualquier pasajero1, vaya sentado donde vaya.
¿A partir de cuántas horas de viaje hay riesgo de trombosis?
La Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) explica que el riesgo aumenta de forma notable en los viajes de más de 4 horas, y sobre todo en los que pasan de 82. El Hospital Clínic de Barcelona sitúa el umbral en los trayectos de más de 4 horas en avión o de 6 en coche1.
Dos cosas que conviene tener claras. La primera, que para una persona sana el riesgo de trombosis en un avión es muy bajo4: la duración del viaje suma, pero la mayoría de quienes desarrollan una trombosis ligada a un viaje tienen además algún otro factor de riesgo3. La segunda, que no siempre da la cara durante el trayecto: puede aparecer al aterrizar, o días e incluso semanas después2.
¿Quién tiene más riesgo de trombosis en un vuelo largo?
Le puede pasar a cualquiera que pase horas sentado y sin mover las piernas, también a gente sana1. Aun así, hay circunstancias que aumentan las papeletas. Estas son las que recogen la SETH y el Hospital Clínic1,2:
- Haber tenido ya una trombosis, o tener una predisposición genética a que la sangre coagule con más facilidad.
- La edad avanzada.
- Una cirugía reciente.
- El embarazo.
- Tomar anticonceptivos orales u otros tratamientos hormonales3.
- La obesidad.
- El cáncer y algunas enfermedades del corazón, respiratorias o neurológicas...
Si te reconoces en alguno de estos puntos y tienes un viaje largo por delante, coméntalo con tu médico antes de salir. Es quien conoce tu caso y quien puede decidir si te conviene alguna medida más allá de los consejos generales1,2. Y si ya has tenido una trombosis, esa conversación va antes que la reserva del vuelo.
¿Cómo evitar la trombosis en vuelos largos?
Casi todo lo que funciona persigue lo mismo: que la bomba de la pantorrilla no se quede horas parada. Son consejos sencillos, y los recomiendan tanto la SETH como el Hospital Clínic1,2.
¿Cada cuánto hay que levantarse en el avión?
Lo recomendable es levantarte y caminar al menos cada dos horas2. Un paseo por el pasillo hasta el fondo del avión y vuelta, o un rato de pie junto a la zona de los baños, basta para poner a trabajar los gemelos.
Hay unas cuantas cosas que lo ponen más fácil:
- El asiento de pasillo. Si puedes elegir, el pasillo o la salida de emergencia te dan más espacio y te ahorran pedir paso cada vez1.
- El hueco de los pies, libre. La mochila, al compartimento de arriba, para poder estirar y mover las piernas bajo el asiento de delante1.
- Las escalas, de pie. En vez de buscar otra silla en la puerta de embarque, aprovecha para caminar por la terminal1.
- Si duermes, con las piernas estiradas. Mejor eso que hacerse un ovillo con las rodillas dobladas contra el asiento de delante3.
Y si el viaje es en coche, lo mismo con otro nombre: paradas frecuentes para bajar, caminar un poco y estirar las piernas2.

¿Qué ejercicios hacer en el asiento del avión?
Entre paseo y paseo, las piernas se pueden mover sin levantarte. La SETH aconseja mover y estirar las piernas, girar los tobillos y levantar las rodillas2. Por ejemplo:
- Punta y talón. Con los pies en el suelo, sube los talones dejando apoyada la punta, y después al revés: levanta las puntas dejando el talón en el suelo. Es el que más trabaja la pantorrilla.
- Círculos con los tobillos. Con el pie un poco levantado, dibuja círculos en un sentido y luego en el otro.
- Rodilla al pecho. Sube una rodilla, sujétala un par de segundos con las manos y bájala. Después, la otra.
- Mover los dedos de los pies, que dentro del zapato también cuenta1.
Con unos minutos cada hora ya evitas pasar tanto tiempo en la misma postura3. Y mientras tanto, mejor no cruzar las piernas durante mucho rato ni dejarlas colgando1,2.
¿Qué beber y qué ropa llevar en un vuelo largo?
- Agua, a menudo. El ambiente de la cabina es muy seco, y la deshidratación es uno de los factores que suman2,3. Lleva una botella vacía para pasar el control y llénala después.
- Alcohol y café, con moderación. Deshidratan, que es justo lo contrario de lo que buscas1,2.
- Ropa holgada y zapato que no apriete. Los vaqueros más ajustados y el cinturón que se clava en la cintura se quedan para otro día. Y si te apetece descalzarte durante el vuelo, adelante1.
¿Sirven las medias de compresión para el avión?
Aquí hay dos casos distintos, y conviene separarlos.
Si tienes factores de riesgo, la compresión la decide el médico. La SETH recomienda que las personas con riesgo elevado de trombosis valoren el uso de medias de compresión graduada2, y el Hospital Clínic aconseja consultarlo con el médico1. Tu médico te dirá qué compresión necesitas y si hace falta alguna otra medida, y esa compresión pautada se compra en la farmacia.
Si viajas sin ningún riesgo especial, unos calcetines de compresión ligera son un hábito de comodidad más, como levantarte o beber agua. Un calcetín de compresión gradual aprieta un poco más en el tobillo y va aflojando hacia la rodilla, y le echa una mano a la pantorrilla en las horas en que no se mueve. Mayo Clinic explica que llevar medias de compresión en un vuelo largo puede reducir la hinchazón de pies y piernas4, que es lo que más se nota al aterrizar.
Eso es lo que son unos Calcetinos: calcetines de compresión ligera y gradual, con 14 a 17 mmHg testados en laboratorio externo, certificación OEKO-TEX Standard 100 y fabricados en España, para viajar más cómodo. No son un producto sanitario y no sustituyen a la compresión que pauta un médico.
Lo práctico es ponértelos en casa, antes de salir hacia el aeropuerto, y quitártelos al llegar. Si dudas de cuánto rato llevarlos, lo tienes en cuánto tiempo usar calcetines de compresión, y el resto de consejos para el viaje, en la página de calcetines de compresión para viajar en avión. Eso sí, la talla se elige por el contorno de la pantorrilla, que es donde el calcetín reparte la presión, y no por el número de pie: coge el metro y mira la guía de tallas antes de pedirlos.
🧦 Basic: compresión ligera para el vuelo largo
Algodón peinado y compresión gradual ligera de 14 a 17 mmHg verificada en laboratorio externo. Te los pones en casa con el resto de la ropa y te acompañan del control de seguridad a la cinta de equipajes.
- Más firmes en el tobillo, aflojando hacia la rodilla
- Sin goma que apriete arriba y sin costuras con relieve
- Certificados OEKO-TEX Standard 100 y fabricados en España
Compresión gradual ligera para viajar más cómodo. No son un producto sanitario.
¿Qué síntomas de trombosis hay que vigilar después de un vuelo?
Lo más habitual es que aparezcan durante el vuelo o justo después, aunque también pueden tardar unas semanas1. En la pierna, las señales son estas1:
- Hinchazón en la pantorrilla o el muslo, normalmente de una sola pierna.
- Dolor en esa pierna, a veces con dificultad para caminar.
- Piel enrojecida o azulada, y las venas más marcadas de lo normal.
- Sensación de hormigueo.
Si notas algo así después de un viaje largo, ve al médico cuanto antes y cuéntale que has volado.
Y si aparece dolor en el pecho, dificultad para respirar, el corazón muy acelerado, mareo o pérdida de conocimiento, llama al 112 o ve a urgencias sin esperar: son las señales de una posible embolia pulmonar, y necesitan atención inmediata1.
Pies hinchados después de volar: ¿es trombosis?
Lo más probable es que no. Que se hinchen los pies y los tobillos en un vuelo largo es muy común y, por lo general, inofensivo: tantas horas sentado hacen que la sangre se acumule en las venas de las piernas, y parte del líquido pasa a los tejidos de alrededor4. Es la razón por la que los zapatos aprietan al aterrizar.
La pista está en cómo se comporta. La hinchazón de viaje suele notarse en los dos pies y va bajando en cuanto vuelves a moverte. Lo que merece una consulta es la hinchazón en una sola pierna que no desaparece, o la que empieza en las dos semanas siguientes a un vuelo largo4. Si lo que te preocupa es la hinchazón en sí, por qué aparece y qué hacer antes, durante y después del vuelo, lo desglosamos en el post sobre pies hinchados en el avión.
Preguntas frecuentes sobre el síndrome de la clase turista
¿El síndrome de la clase turista solo pasa en avión?
Es más habitual en los vuelos, y también puede darse en autobús, en coche o en tren, siempre que pases muchas horas sentado y sin moverte1,2. Por eso los consejos de este post valen igual para el autobús nocturno o para el viaje en coche a la playa.
¿Pasa también en business?
También. El nombre viene de la clase turista, y aun así no hay pruebas de que la trombosis sea más probable en turista que en business o en primera3. Más espacio facilita moverse, que es lo que cuenta, pero hay que aprovecharlo.
¿Las medias de compresión evitan la trombosis?
La SETH recomienda valorarlas en las personas con riesgo elevado de trombosis2, y en ese caso la compresión, igual que cualquier otra medida, la pauta el médico. Los Calcetinos son calcetines de compresión ligera para viajar más cómodo: no están pensados para prevenir la trombosis y no son un producto sanitario.
Si ya he tenido una trombosis, ¿puedo volar?
Eso tiene que valorarlo tu médico, y conviene preguntárselo antes de reservar el viaje1.
Aviso: contenido informativo, no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
¿Qué te llevas para el próximo vuelo largo?
Pocas cosas: el asiento de pasillo si puedes elegirlo, una botella de agua, ropa cómoda, y la costumbre de levantarte cada dos horas aunque la película esté en lo mejor. Si tienes algún factor de riesgo, la cita con tu médico va antes que la maleta. Y si no, unos calcetines de compresión ligera puestos desde casa hacen el trayecto más llevadero: los tienes todos juntos en calcetines de compresión.
Buen viaje, y recuerda que no todos los calcetines de compresión son Calcetinos... ni iguales 😉
Fuentes
- Hospital Clínic Barcelona. Qué es y cómo evitar la Trombosis del Viajero. 1 de septiembre de 2022. Disponible en: clinicbarcelona.org
- Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia. La SETH alerta sobre el riesgo de trombosis en viajes de más de 4 horas. Nota de prensa, 24 de julio de 2024. Disponible en: seth.es
- Ruiz-Giménez Arrieta N, Suárez Fernández C. Tromboembolismo venoso y síndrome de la clase turista: medidas preventivas. Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud. 2007;31(4):118-126. Ministerio de Sanidad. Disponible en: sanidad.gob.es
- Mayo Clinic. Pies hinchados durante viajes aéreos: ¿debería preocuparme? 14 de abril de 2026. Disponible en: mayoclinic.org